La marca de relojes Omega cronometró los Juegos Olímpicos de Río.

Se creó un acto promocional en las tiendas del Corte Inglés dónde se expusieron imágenes de sus productos y algunos productos que se utilizaron para las Olimpiadas de su marca.

Este stand estuvo realizado completamente con materiales reutilizables y reciclables, con un diseño minimalista que daba prioridad a sus productos, recreandose una pista de atletismo.